wirikuta pamparius
Nuestro viaje a Margaritas fue una caricia al alma. Vivir con mis hijos Wirikuta durante una semana fue un apapacho de los abuelos. Nos recibieron amorosos, a sus nietecitos, en su casa bendita, origen de la vida.
Nos cantaste abuelo, tus sones de antigüedad profunda. Nos contaste que de la mar saliste y de corales y arrecifes te formaste. Que tu corazón es una grano de maíz. Que Wirikuta es nuestro hogar, Margaritas nuestra familia. Comulgamos con tu carne, tortillas de tus minerales. Maíz de tu tierra...Redescubrimos el oficio de pastorear-NOS.Caminamos entre tus surcos y contemplamos atardeceres. Nutriendo la memoria antigua que corre en nuestras venas. Buscamos la tortuga que reposa en tus veredas...Y Encontramos un nierika que apuntaba hacia el Quemado. Fuímos a la escuela y aprendimos que lo verde de tu monte es la clorófila. Nos meciste en tu regazo, prendimos una vela en forma de mazorca hecha de la abeja...Paloma tejió su ojo de dios y Fede encontró la huella de tu corazón.










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